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Iván Gómez: “Somos hormiguitas en este mundo impresionante”

Iván Gómez Somos hormiguitas en este mundo impresionante

Santo Domingo. – ¡Quince años ya, y la hazaña sigue dando de qué hablar! El pasado 21 de mayo se cumplió un lustro y medio de que Iván Gómez, junto a Karim Meya y Federico Jovine, plantaron la bandera dominicana en la cima del monte Everest, a 8,848 metros de altura. Eso es más alto que donde vuelan los aviones comerciales, pa’ que te dé una idea.

Gómez, quien es el primer dominicano en escalar las cinco elevaciones más altas de cada continente, anda ahora dando charlas motivacionales. “Somos hormiguitas en este mundo tan impresionante y tan espectacular que creó nuestro Dios“, dijo el alpinista en una entrevista, y no le falta razón.

¿Y cómo fue la llegada a la cima? Pues no fue el momento glorioso que uno se imagina. Gómez contó que cuando por fin pisó la punta del mundo, solo pudo estar 14 o 15 minutos. Se desplomó, le dio gracias a Dios y se puso en modo supervivencia porque el cuerpo se le estaba muriendo.

Después de los 8 mil metros, entras en la zona de la muerte, las células van falleciendo poco a poco y si no administras bien el oxígeno suplementario, la cosa se pone fea. La temperatura era menos 30, menos 35 grados. Para que te calientes, en el Pico Duarte a veces hace frío, pero allá es otro nivel.

Gómez contó que hasta tuvo que pasar por encima del cuerpo de un japonés que había muerto el día anterior. Sí, como lo oyes. “¿Qué yo hago aquí? “, se preguntó en ese momento. Pero siguió. Sacó la bandera, se tomó la foto y luego se largó a llorar como un niño en la tienda de campaña.

El dominicano también aprovechó para mandar un mensaje: no entiende por qué la humanidad quiere conquistar Marte si tenemos un planeta hermoso aquí. “Vamos a enfocarnos en que este no se extinga “, dijo.

Y pa’ los que quieren iniciarse en el montañismo, recomienda empezar por el Jardín Botánico, luego el Pico Duarte (que él ha escalado más de 200 veces) y después la Pelona y la Rusilla. En buen dominicano: no se tiren al Everest de una, que eso no es pa’ cualquiera.