Por años, en la República Dominicana nos acostumbramos a ver instalaciones deportivas deterioradas, con filtraciones, asientos dañados y áreas que apenas podían utilizarse. Mucho talento, pero pocas condiciones. Por eso, la inversión realizada por el Gobierno del presidente Luis Abinader para los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 merece ser reconocida como una de las decisiones más importantes de su gestión.
No fue simplemente pintar dos paredes para salir del paso. Aquí se metieron cuartos de verdad y se trabajó en instalaciones que llevaban décadas pidiendo una intervención seria. El resultado estuvo a la vista durante los Juegos: escenarios modernos, competencias organizadas y una imagen positiva de la República Dominicana ante miles de atletas, dirigentes y visitantes de toda la región.
La mayor responsabilidad recayó sobre el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones. Durante la gestión de Carlos Bonilla comenzaron las licitaciones, los diseños y las intervenciones principales. El programa terminó representando una inversión cercana a los RD$9,000 millones en 16 instalaciones del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y el Parque del Este.
Esa inversión permitió transformar y entregar en tiempo récord la pista del Estadio Olímpico Félix Sánchez , el Centro Acuático , los pabellones de voleibol, esgrima, karate, taekwondo, ajedrez, gimnasia, pesas, tenis de mesa y balonmano, además de los estadios de béisbol y sóftbol y el campo de tiro con arco.
El Ministerio de Deportes también desempeñó un papel fundamental. Desde la etapa encabezada por Francisco Camacho hasta la actual gestión de Kelvin Cruz, se comenzó a organizar la preparación institucional, a identificar las necesidades de las federaciones y a coordinar con Vivienda las condiciones técnicas que debía tener cada escenario.
Otro aporte que merece una mención especial fue el del Banco de Reservas. Durante la administración de Samuel Pereyra surgió la iniciativa de respaldar la transformación del viejo Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto en la nueva Arena Banreservas.
La inversión inicial fue calculada en alrededor de RD$470 millones** y el monto presentado al finalizar la obra fue de aproximadamente **RD$450 millones. Lo verdaderamente importante es que Banreservas asumió un proyecto que durante mucho tiempo parecía demasiado grande y costoso. Se renovaron la climatización, las butacas, los baños, la iluminación, la seguridad y buena parte de la estructura interior.
Samuel Pereyra entendió algo que no siempre se comprende desde una oficina pública: invertir en deporte también es invertir en la marca país. La arena no solo sirvió para los Juegos; quedó preparada para baloncesto, espectáculos, conciertos y otros eventos internacionales. Fue una apuesta con visión de futuro, ejecutada sin demasiado ruido, pero con un resultado que cualquiera puede apreciar.
También hay que reconocer el trabajo de la Alcaldía del Distrito Nacional, encabezada por Carolina Mejía. El Malecón Deportivo , construido con una inversión de RD$333 millones, permitió celebrar voleibol de playa, baloncesto 3×3 y skateboarding en un espacio abierto, moderno y frente al mar Caribe.
El Comité Organizador, presidido por José P. Monegro, y el Fideicomiso de los Juegos también tuvieron que fajarse. Además del montaje y el equipamiento temporal, asumieron reparaciones como la del Pabellón de Judo, estimada en unos RD$68 millones.
El Ministerio de Obras Públicas apoyó igualmente el acondicionamiento de vías, aceras y accesos, mientras otras entidades públicas colaboraron con transporte, seguridad, salud y servicios. Quizás esos trabajos no fueron los que más titulares produjeron, pero sin ellos ningún evento de esta magnitud camina como debe.
Está claro que el Gobierno de Luis Abinader se atrevió a realizar una inversión deportiva como pocas veces se había visto en el país. No esperó a que llegaran los Juegos para resolver todo a última hora. Hubo planificación, recursos y una clara intención de dejar un legado.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe terminaron exitosamente, pero su impacto apenas comienza. Hoy el país cuenta con mejores instalaciones, más capacidad para organizar eventos internacionales y mayores oportunidades para nuestros atletas.
En buen dominicano: Aquí no se hizo un simple bulto. Se invirtió, se trabajó y se dejó algo que sirve. Y cuando los recursos públicos se convierten en obras que la juventud puede utilizar durante muchos años, hay que decirlo sin mezquindad: fue dinero bien puesto.