Una jugada que mezcla tecnología y geopolítica, y que toca de cerca a la región. Estados Unidos anunció que mantendrá financiamiento, asistencia técnica y apoyo diplomático para impulsar la infraestructura digital del Caribe: redes 5G, cables submarinos, conectividad satelital y preparación en inteligencia artificial.
El anuncio llegó luego de que funcionarios estadounidenses participaran en la conferencia anual de la Canto (la asociación de organizaciones de telecomunicaciones del Caribe), que se celebró del 9 al 12 de agosto en Punta Cana.
Ahora bien, la ayuda viene con una condición clara: Estados Unidos pidió a los gobiernos del Caribe excluir de sus sistemas de telecomunicaciones a los proveedores que considera “no confiables” y adoptar criterios de seguridad más estrictos al momento de modernizar sus redes. En el lenguaje diplomático eso apunta, sobre todo, a frenar la entrada de tecnología china.
El plan incluye financiamiento para las redes 5G, asistencia legal para regular la infraestructura crítica y ayuda para que los países redacten leyes sobre “proveedores confiables”. Los proyectos de cables submarinos, satélite e IA serían coordinados por el Departamento de Estado, mientras el Departamento de Comercio daría el apoyo legal y técnico.
En corto: para la República Dominicana y sus vecinos, la propuesta es tentadora —modernizar el internet y la conectividad con respaldo de peso—, pero deja sobre la mesa una decisión estratégica: con quién sí y con quién no construir la red del futuro.