El conflicto en Medio Oriente volvió a encenderse. Irán lanzó una ofensiva de misiles balísticos y drones contra objetivos militares de Estados Unidos ubicados en Jordania, en lo que representa una nueva y peligrosa escalada del conflicto.
Según Teherán, el ataque —bautizado como “Castigo al Agresor”— fue una represalia por un bombardeo estadounidense contra la isla iraní de Larak, situada en el estratégico estrecho de Ormuz. La ofensiva apuntó a las bases King Hussein y Al Azraq.
Del lado jordano, el ejército informó que interceptó ocho misiles que habían entrado en su espacio aéreo y aseguró que fueron “destruidos con éxito”. Aun así, el episodio marca el fin de varias semanas de relativa calma en la región.
Y hay más leña en el fuego: los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, abrieron un nuevo frente contra Arabia Saudí y amenazan con un bloqueo naval que podría golpear el flujo mundial de petróleo y comercio.
En corto: aunque queda lejos, esto nos toca de cerca. Cada vez que se calienta Medio Oriente, sube el precio del petróleo, y eso termina sintiéndose aquí en la gasolina y en el bolsillo del dominicano.